26 de octubre de 2018

Focus at Work. Relax at Home. Sleep at Night.

¿Alguna vez os habéis querido concentrar en el trabajo pero los compañeros de oficina os lo ha impedido? ¿O habéis querido relajaros en casa pero los vecinos no han parado de hacer ruido? ¿U os habéis acostado temprano porque teníais mucho sueño pero no había forma de dormirse?

Sí a todo, alguna que otra vez. 😟


Imagina transportarte a una pequeña costa irlandesa. O sentir que estás en un jardín japonés. O el sonido de la lluvia al caer suavemente sobre el suelo... ¡O sobre una tienda de campaña!


El otro día me pasaron una página web donde comparten diferentes ruidos de fondo: myNoise®La idea es utilizar los ruidos que más se disfrutan para enmascarar los ruidos que no quieres escuchar.

Si quieres una lista más completa de lo que puedes encontrar, pincha aquí.


En esta otra puedes realizar tus propias mezclas de una manera muy sencilla: Noises Online. Simplemente pincha en los iconos que quieras escuchar, ajustándolos a un volumen deseado pinchando tantas veces como sea necesario hasta apagarlos.

Abajo de la página podéis encontrar versiones ya hechas que os llevarán directos a la web "myNoise".

Mi favorita es una versión del Japanese Garden. Simplemente he seleccionado los sonidos de pájaros, ola de calor y campanas de viento (y he quitado el sonido del arroyo que sí lleva el jardín japonés).


Si os dais cuenta, el icono del pájaro tiene una tonalidad más tenue que los demás. Esto es porque volví a hacer click sobre él dos veces más para bajarle el volumen, ya que escuchaba muy alto el sonido de los pájaros. ¡Me encanta el verano! Ya me imagino echándome una buena siesta tras zamparme una refrescante rodaja de sandía... Jejeje.


Lo que es una paranoia es el sonido binaural. No sé si realmente afectarán al cerebro como dicen o es simplemente una leyenda urbana...

La verdad es que no tengo ni idea de cómo funciona realmente la página, pero entra aquí si quieres probarlo: brainaural.com



Espero que os haya resultado curiosa la entrada de hoy.


Shouko.


5 de octubre de 2018

De la elíptica a la piscina

Para quienes no me conozcan... Soy una mujer muy, muy, muy vaga. Por suerte, intento comer lo mejor posible; pero la edad no perdona. Últimamente me sentía más fatigada que de costumbre, y todas las articulaciones me crujían con el más simple movimiento.

Hace tiempo me compré una elíptica, a muy buen precio. Pero ahí está la pobre, en la esquina de mi estudio, marginada, sin nadie que le haga caso, cogiendo polvo... ¡No la uso ni de perchero!

Y es que no, se pongan como se pongan, no me gusta hacer ejercicio físico. Odio sudar. A veces intento hacer el esfuerzo, poniéndome videoclips o alguna serie, pero hace bastante ruido y tengo que poner el volumen a tope. 😕Me pregunto si molestaré a los vecinos... Pero inconscientemente, cuando ocurre algo emocionante, me paro para prestar toda mi atención. Soy de esas que, como tenga una pantalla delante, se queda embobada mirándola, hipnotizada por completo.


Pero hoy he dicho: ¡Basta!


Trabajo en una oficina que se encuentra en la primera planta del edificio. Y, como cada día, subí por las escaleras. Pero no había llegado al final y ya me faltaba el aire... ¡Que es solo una planta, jolines!

Eso ha estado muy mal... Pero que muy mal...

No es que esté gorda; tampoco delgada. Pero no es cuestión del físico, es cuestión de salud.


Desde los 4 años y hasta los 17, siempre hice natación por problemas de espalda. Desde entonces, al mudarme, no volví a pisar una piscina porque la tenía aborrecida. A veces me apuntaba a gimnasios y a los dos meses me cansaba. Como teníamos perro en casa, me bastaba con pasear cada vez que tenía que sacarlo a la calle. Al independizarme me compré la elíptica para forzarme a moverme ya que no me gustan los gimnasios, y sin perro no paseaba. Y hubo un tiempo que me lo tomé bastante en serio. Pero llegó el verano, vacaciones, viaje por aquí, playa por allá... Y ahora me cuesta volver a cogerla.

Por eso, me he apuntado a la piscina climatizada municipal de mi ciudad. El pago es por bonos (como las sesiones de depilación láser XD) en lugar de mensualidades. Cuantos más días cojas en el bono, más barato sale el precio por día. Y así, si sudo, ni me doy cuenta porque se mezclará con el agua. Qué asquito, ¿verdad? Jajaja.

En principio me he planteado ir tres días a la semana: lunes, miércoles y viernes.

Este fin de semana iré de compras... Necesito un bañador, gorro, chanclas (para no ir con las que uso cuando voy a la playa XD) y una bolsa deportiva. Aunque me probé mi antiguo bañador de cuando tenía 17 años y todavía me entra. ¡Que ahora tengo 31! Pero el tiempo ha desgastado mucho las gomas elásticas y el tejido. Y, hombre, un poco apretado me queda, no os voy a mentir... Jajaja.


¿Y la elíptica? Pues seguramente la utilizaré como sustituto a la piscina cuando no pueda ir a ésta.


Espero mantenerme fuerte con mi decisión y hacer grandes progresos para mantenerme hábil y fuerte. Porque lo más importante en esta vida, queridos lectores, es sin duda la salud.


Shouko.


28 de septiembre de 2018

Moe Moe Shop

¡Muy buenas!

Como ya sabéis, me encanta descubrir tiendas bonitas. Y he aquí Moe Moe Shop.



En esta tienda online puedes encontrar diferentes productos de papelería, complementos y accesorios, packs que incluyen un conjunto de productos a un precio reducido, etc.

Lo que más me llamó la atención fueron, por un lado, sus productos hechos a mano: bolsas y estuches hechos con telas preciosas. Y por otro, el apartado de sugerencias donde puedes contactar con ellos para pedirles eso que no encuentras y que tanto ansías. Harán todo lo posible para ayudarte. ¡Son muy majos, os lo aseguro!

Podéis encontrar la tienda de manera física en Sevilla y seguirla en las redes sociales Facebook e Instagram.


¡Que paséis buen fin de semana!


Shouko.


7 de septiembre de 2018

Mi chico lobo

¡Muuuy buenasss!

Hacía tiempo que no compraba mangas para leer y hoy os traigo un nuevo shōjo publicado por Norma EditorialMi chico lobo.



  • Título en japonés私のオオカミくん (Watashi no ookami-kun)
  • Autora野切 耀子 (Nogiri Yōko
  • Sinopsis:
«Kusunoki Komugi es una estudiante de instituto que, debido a ciertos problemas con sus compañeras de clase, su vida es bastante solitaria.

Vive en Tokio con su madre, pero un repentino viaje de trabajo de ésta hace que tenga que irse a vivir con su padre a Hokkaido. Tal vez esta sea una nueva oportunidad para hacer amigos.
Aunque su vida pronto cambiará cuando le toque sentarse al lado de Oogami Yuu, un chico popular que lo primero que le dice es que huele muy bien. Un extraño chico que también oculta un misterioso secreto...»


    Portadas de la versión japonesa.
    Pese a ser una historia ambientada en el instituto, algo muy normal en este tipo de mangas, el secreto que guardan los cuatro protagonistas masculinos se sale de lo común. Es una lectura ligera y entretenida, ya que tan sólo son 4 tomos; así que os recomiendo darle una oportunidad. (^ υ ^)

    Curiosidades:
    • Todos los mangas publicados por esta autora son de género romance.
    • Su primer lanzamiento fue en 2008, pero no ha sido hasta este año que la han dado a conocer en nuestro país.
    • Ha participado como dibujante en dos volúmenes extras de la novela, manga, anime y videojuego Brothers Conflict: BROTHERS CONFLICT feat. Natsume.
    • Podéis seguirla en su cuenta de Twitter.


    Shouko.


    31 de agosto de 2018

    Reciclando vasos de plástico

    ¿Quién no ha usado alguna vez esos vasos de plástico que vienen con pajita? Sobretodo en esta época del año, donde apetece beber algo fresquito estés donde estés. Tengo dos como éste:



    En la mayoría de este tipo de vasos indican que son aptos para el lavavajillas, pero al cabo de unos cuantos lavados a mí se me terminaron estropeado... La tapa está algo oxidada y el plástico se ha desquebrajado.



    Pero como me gusta mucho el diseño del vaso, decidí darles otra utilidad.

    Una de ellas fue convertirlo en jarrón. Simplemente lo decoré con un lazo en la parte donde enroscaríamos la tapa, lo rellené de agua y coloqué las flores dentro. Puedes ver el resultado de cómo me quedó en la última foto de la entrada que publiqué en mayo por el día de la madre pulsando aquí.

    Para el otro vaso, decidí convertirlo en portavelas. Con un poco de cuerda y una antigua pulsera como decoración, sólo quedaba colocar la vela dentro.



    Al encenderla, el propio vaso hizo la magia... ¡Parece agua del mar reflejando en la pared!



    Tiré la tapas al contenedor de reciclaje y las pajitas las puedo reutilizar ya que están en buen estado.


    Espero que hayáis pasado un buen verano.


    Shouko.